
Hace ya mas de un año que dí el paso y me convertí en «maquero«, llevaba tiempo buscando un portátil y acabé decidiéndome por un MacBook Pro de 13′. Hasta el momento había utilizado Windows 7 y Ubuntu en mi sobremesa, era consciente de que acostumbrarme a un nuevo sistema operativo no iba a ser cosa de diez minutos, pero después de un par de días Mac OS dejó de ser un extraño y ha acabado por convertirse en mi sistema operativo favorito.
A día de hoy, cosas que al principio se me hacían extrañas como utilizar la tecla cmd en lugar de ctrl, instalar las aplicaciones desde una unidad virtual «.dmg» o acostumbrarme al magic trackpad, son tareas cotidianas que me facilitan mucho las horas que paso utilizando el ordenador. Supongo que todos los usuarios de Mac OS (actualmente utilizo Snow Leopard) estaréis de acuerdo conmigo en que lo que hace grande a este sistema operativo son los pequeños detalles que te facilitan las tareas cotidianas.
De todos modos esta experiencia no es del todo perfecta, hay ciertos detalles que necesitan ser mejorados y por motivos que desconozco Apple no soluciona. Sin duda el mas incómodo es el sistema de «maximizar/minimizar» ventanas, algo tan cotidiano en Windows no es nada intuitivo en Mac OS y resulta casi imposible apretar el botón «maximizar» y que la ventana ocupe toda la pantalla.
