La expectación reinante en los momentos previos al inicio de la Apple Keynote de hoy era absoluta. La tensión era tal, el ambiente era tan denso, que si alguien hubiera lanzado un portátil a la cara de otra persona, se habría parado en seco en pleno vuelo a los dos metros.
La tensión cae de golpe cuando las luces se atenúan y sobre el escenario aparece el CEO de Apple, Steve Jobs. El Gran Hombre es recibido por el público con una ovación. Todos estaban esperando verle a él y no a otro. El Juan Tamariz de Apple, con sus mangas remangadas, y que, a pesar de ello, se saca de vaya usted a saber dónde los más maravillosos dispositivos.
A pesar de las dudas de muchos, Steve Jobs sigue al pie del cañón. Estos últimos meses se ha especulado mucho sobre el estado de salud del CEO de Apple, y sobre si dicho estado de salud le permitiría presentar hoy la Keynote. Jobs ha hecho alusión a esas especulaciones con esta frase: “Hemos estado trabajando en este producto cierto tiempo, y no quería perderme el día de hoy”. Con ello apuntaba a lo que todos ya sabíamos que se iba a presentar; pero que no mencionábamos para no romper la magia.

